Hola amigos,amigas y sobre todo compañeros de LAS LABORALES,y en especial en las que cursé estudios (Tarragona y Alcalá de Henares). Ya sé que soy un poco palizas con el tema (*),pero deseo ampliar.Me explicaré.
Hoy es un artículo que guardo "como oro en paño" del Diari de Tarragona,publicado con fecha 07 /04/2019 escrito por Gillermo Zuaznabar Uzcudun y bajo el título "La Universidad Laboral y un ‘Stenway’". Casi nada y comienza así "Basta
con acercarse con algo de mirada crítica y algo de "perspectiva
histórica" para entender que la Universidad Laboral de Tarragona es una
obra que rompe con la ciudad
"A
mí me parece agobiante la ciudad. Entonces, romper la ciudad aunque sea
con edificios me parece hermoso". Francisco Javier Sáez de Oiza,1990.
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Trabajadores
estudiantes en el interior del pabellón de talleres, obra de Manuel
Sierra. FOTO: Raymond. Arxiu Històric del Col∙legi d’Arquitectes
Tarragona |
Basta
con acercarse con algo de mirada crítica y algo de "perspectiva
histórica» para entender que la Universidad Laboral de Tarragona es una
obra que rompe con la ciudad. ¿Cómo se llamaba esa ciudad? ¿Tarragona?
Sí, pero también Castellón, Teruel, Reus, Vila-seca, Salou, Alcañiz,
Móra d’Ebre, Riudecanyes... pueblos de donde provenían los hijos de las
clases populares, sus alumnos.
En la Laboral muchos estrenaron
zapatos y ropa interior. Antes de entrar en la Laboral, ¿cuántos habían
usado una ducha, un baño? ¿Cuántos habían visto y oído, o simplemente
tenían noticia de la existencia de una de las máquinas más perfectas que
el ser humano ha construido, un Stenway? ¿En 1956, fuera de la Laboral,
cuántos Stenways había en Tarragona, cuántos en Cataluña, cuántos en
España? La Laboral fue, en algún sentido, construida como negación del
país en el cual se levantó.
Los arquitectos, Antonio de la
Vega, Luís Peral y Manuel Sierra, aplicaron los modelos socialistas de
inicios del siglo XX y los ideales del movimiento moderno recogidos en
la «Carta de Atenas» (1931), referente a finales de los cuarenta y
principios de los cincuenta para quienes trabajaban en la «Obra Sindical
del Hogar» y el «Instituto Nacional de Colonización».
La
Laboral, a cargo del Ministerio de Trabajo, como los poblados dirigidos,
fue también pensada como «ciudad ideal» pero como «reverso» de los
poblados. Los poblados tenían como objetivo reubicar agricultores en
hábitats que permitieran la subsistencia bajo un orden agrícola y
católico (Poble Nou del Delta, 1956).
Los arquitectos aplicaron los modelos socialistas de principios del siglo XX
La
Universidades Laborales, y específicamente la de Tarragona, se
construye para, de algún modo, romper con ese paisaje. Si los poblados
se construyeron para que todo siguiera como «antes», «antes de la
guerra», «antes de la escuela laica y pública», las Laborales se
constituyeron para transformar ese «antes» que ordenaba el «presente» de
los cuarenta y cincuenta. Las Laborales (21) se proyectaron como
«ciudades» para formar como obreros a los hijos de las clases más
desfavorecidas; puesto que después de 1953 –acuerdos Vaticano y Estados
Unidos– España como nuevo miembro del Eje Atlántico anhela la
industrialización. Hasta aquí el marco político, es decir, el marco
estético en el cual la Laboral de Tarragona se encuadra. Miremos su
arquitectura.
El
programa ordena un conjunto en torno al vacío representativo de una
gran plaza central. Los lados de la plaza, a naciente y poniente, se
delimitan con las residencias de los estudiantes; tres unidades blancas
en forma de «L» (planta baja más tres pisos), a cada lado de la plaza
proyectadas por A. de la Vega. En el lado alto (lado montaña),
presidiendo el conjunto, se sitúa el edificio más representativo, un
gran comedor, que puede funcionar como auditorio, orientado a mar;
detrás del cuerpo principal se colocan las cocinas y los pabellones de
servicios. En el lado mar, en el más bajo de la plaza, se remata con
cinco pabellones de una altura ordenados perpendicularmente respecto de
la línea de costa por L. Peral.
Los pabellones se conectan por
un pasillo cubierto, pero los pabellones se alternan con jardines que
acompañan cada aula. Finalmente a norte, M. Sierra proyecta el pabellón
de talleres fuera del esquema general. Se construye con fábrica de
ladrillo, la cubierta de hormigón y estructura metálica, tiene forma de
sierra para evitar el soleamineto a sur y recoger la tenue y constante
luz del norte, para trabajar y aprender.
Los lados de la plaza se delimitan con las residencias de los estudiantes
El
conjunto de gran escala desarrolla un lenguaje identificable con la
arquitectura de los 50. En los detalles, cerámicas, maderas, piedras,
carpinterías, cristaleras y herrajes de gran calidad son protagonistas.
La urbanización y el paisjajismo (L. Peral) se elaboraron con mucha
atención esponjando la rigidez del conjunto. Se construyó con un cuidado
excepcional.
Los pintores
Para
los trabajos artísticos Manuel Sierra contactó con los pintores Carlos
Pacual Lara y Néstor Basterretxea, quien el 1 de enero de 1955 escribe
al también artista vasco Jorge Oteiza: «El arquitecto Sierra nos ha
convocado a Lara y a mí, para pedirnos unos bocetos para unos murales en
esa especie de universidad laboral que está construyendo en Tarragona.
(...) Le he dicho que nos explique cómo va a ser la Iglesia (acordándome
de ti) y resulta que va a ser enorme: 30 m de ancha por 45 de alta –sin
columnas con un trabajo muy interesante para ti. Hay dinero.(...) El
plan es enorme. Hay biblioteca, aulas, viviendas, salón de actos, etc...
y en todo quieren poner esculturas o pinturas».
Finalmente
no se construyó una iglesia de esas características y Oteiza tampoco
participó en el proyecto, sí lo hizo Basterretxea.
La
Laboral se inauguró en 1956, aunque las obras concluyeron en 1958.
Funcionó hasta finales de los 80. Luego se ubicaron un instituto de
secundaria y una escuela profesional que actualmente sigue funcionando.
En
1995 las escuelas de Ingeniaría de nuestra URV tuvieron el privilegio
de establecerse en este campus universitario. Debido al interés del
puerto por los terrenos, se evitó que las escuelas de la URV se quedaran
definitvamente. A finales de los 90 la URV abandonó el que sin duda a
es el mejor, si no el único campus proyectado integralmente como tal en
Cataluña.
Lleva más de 20 años incomprensiblemente desaprovechado y sin noticias del Stenway.
Gillermo Zuaznabar Uzcudun
Por lo leído,creemos que las palabras que se añadan, sobran. Cada uno que piense lo que desee,aunque alguno no sacó el "provecho" deseado. Ya no hay vuelta de hoja.