Hola
amigos y amigas. ¿Que como os habeís portado y los Reyes han sido
generosos? Yo no me puedo quejar. Hoy a 3 días de la vuelta al cole os
deseo reproducir un artículo firmado por Rosa Cañadell (1) titulado
"¿Más competentes o más ignorantes?" Competencias básicas y menosprecio
del conocimiento.,leído por mí en la revista "El Viejo TOPO" (2) de este
pasado mes de Diciembre. Según nuestro entender muy inteesante y lúcido
sobre la Ley de Educación que se adapta a las necesidades del siglo
XXI. Haber que os parece a vosotros,padres y madres de vuestros hijos."La retórica innovadora, propalada por
supuestos expertos, ahora ya empieza a materializarse en la legislación:
la educación se adapta a las necesidades del siglo XXI, que son las
necesidades de determinados intereses económicos y actores corporativos.
¿Cuáles son las implicaciones sociales que comportarán los nuevos
cambios?"
"Los nuevos currículos de Secundaria, una «revolución» que deja elegir a los docentes el contenido de las asignaturas"(a).
El enunciado del citado artículo se desprende de los borradores de
currículo de Secundaria que el Ministerio de Educación ha enviado a las
comunidades autónomas.
Ya hace tiempo nos anunciaron que, con la
nueva Ley LOMLOE, los estudiantes tendrán que "memorizar menos" y "saber
hacer más". Es lo que se viene a llamar "enfoque competencial" y que se
pretende imponer en todas las etapas educativas obligatorias y también
en el Bachillerato. De hecho, tampoco es nada nuevo, ya en la LOE del
2006 se citaban las “competencias educativas”, lo que entraba en gran
contradicción con una enumeración exhaustiva de los contenidos a
impartir.
Como dice Andreu Navarra, "a estas alturas nos preguntamos
cuál es el criterio racional para seguir tomando las competencias como
modelo general o de aplicación preceptiva. Un modelo recomendado por la
Unión Europea hace veinte años y que ha demostrado no funcionar en
diversos países (por ejemplo, Finlandia) y tantas dudas despierta!(b).
En
Cataluña, la nueva Ley de Educación (LEC 2009) también introducía las
Competencias educativas, pero no fue hasta el 2019 que por primera vez
las familias de los chicos y chicas que estudiaban en los institutos
iban a recibir las notas de una manera diferente. El nuevo Decreto del
Departamento de educación exigía que las evaluaciones ya no se hicieran
por asignaturas, sino por "Competencias básicas". Todo ello después de
un gran bombardeo, desde 2016, sobre la "necesidad de la innovación
educativa", patrocinado por "Escola Nova 21" (Fundació Bofill, La Caixa, la UOC i Unescocat) en
donde, con gran despliegue mediático, se proponía "una transformación
del sistema educativo para que se actualice, adoptando plenamente un
propósito dirigido a desarrollar competencias para la vida en nuestro
contexto histórico".
De hecho, estamos asistiendo a un ataque sin
precedentes a nuestro sistema público de educación. Un ataque diseñado
desde ya hace mucho tiempo pero que, con la excusa de la crisis, se ha
aplicado con una gran celeridad, generalizándose y profundizándose.
Estamos hablando de la usurpación de la educación por parte del
neoliberalismo, y de sus promotores: los bancos, las multinacionales y
el mundo financiero. Ya que son justamente estas organizaciones las que
han inventado y promocionando dichas ‘competencias básicas".
¿Qué son y de donde provienen las Competencias básicas?
Entre
finales de 2007 y principios de 2008 comienza una reflexión sobre los
"nuevos empleos" y las habilidades apropiadas para estos puestos de
trabajo. La nueva comunicación de la Comisión Europea sobre "nuevas
capacidades para nuevos empleos", se centra en las necesidades de los
empleadores que requieren habilidades "blandas" tales como habilidades
de comunicación, análisis, resolución de problemas y espíritu
emprendedor. Se trata de definir las "competencias" que los empresarios
necesitan de sus trabajadores. Así aparecieron lo que se denomina
"competencias básicas", y todo apunta a que esta llamada "educación
competencial" ha venido para quedarse. Así lo expresa la nueva ley de
Educación LOMLOE, el
nuevo Conseller de educación de la Generalitat de Cataluña, y también
la OCDE, la UE, EL Banco Mundial y, curiosamente, también Telefónica,
Google, La Caixa, BBVA, la Fundación Bofill y toda una gran
cohorte de "expertos" que nos traen la "buena nueva" educativa que va a
solucionar todos los problemas de nuestro sistema educativo. Todo ello,
con gran difusión mediática.
Pero, ¿qué son las competencias
básicas? Las "Competencias" no son una metodología pedagógica para
ayudar a que todos los niños y jóvenes aprendan mejor, tampoco una
demanda del profesorado, ni un ideal de las familias, son una exigencia
del mundo económico vehiculado por la OCDE.
Tampoco son una novedad, pues desde los años 90 que se están intentando
introducir. En el 2006 el Parlamento europeo ya aprobó un cuadro de
"competencias clave" necesarias por "el aprendizaje a lo largo de la
vida, el desarrollo personal, la ciudadanía activa, la cohesión social y
la empleabilidad", a iniciativa de la OCDE y El Banco Mundial.
Para
entender este repentino interés en "transformar la educación" y
"adaptarla a las necesidades del siglo XXI", debemos tener en cuenta que
la expansión neoliberal en un mundo cada vez más globalizado llegó
también a la educación, modificando la política educativa oficial con el
objetivo de responder a la sociedad de mercado y a las necesidades del
mundo financiero, lo cual implica un cambio del sentido y de los
objetivos que durante muchos años ha tenido la educación. Se trata de
abandonar la idea de la educación como servicio público, como un derecho
básico de toda la ciudadanía que tenga por objetivo proporcionar una
formación integral, y eso se hace con el propósito de redefinir y
planificar una educación al servicio de la economía, entendida ya no
como un derecho universal sino como una inversión personal (c).
El
neoliberalismo en la educación tiene como objetivos principales: 1)
abrir el mercado educativo para que las empresas privadas puedan
realizar negocios en este mercado; 2) reducir el gasto público destinado
en la educación y aumentar la privatización y la contribución de los
ciudadanos y las empresas en su financiación; 3) ofrecer una formación
al servicio de las empresas, adecuándola a las necesidades del mercado
de trabajo; 4) disminuir la capacidad de la educación de generar
conocimiento y pensamiento crítico; 5) transmitir los nuevos valores
neoliberales de competitividad y desigualdad; y 6) precarizar las
condiciones del trabajo docente. Se trata de "posponer y supeditar los
conocimientos humanísticos y críticos a la adquisición de competencias
más próximas al mundo empresarial y al terreno laboral"(d).
El menosprecio del conocimiento
Tal y como tratamos de explicar en el libro que lleva este mismo nombre, El menosprecio del conocimiento (e),
para la OCDE la cuestión principal no son tanto los conocimientos que
la escuela tiene que transmitir sino como la educación "puede promover
el tipo de habilidades transferibles que se pueden utilizar para hacer
frente y adaptarse a la incertidumbre y el cambio económico" Así, en la
educación por competencias, "el conocimiento como tal deja de ser el
objetivo central del proceso educativo, y pasa a jugar un papel
secundario, dando prioridad a las técnicas para la resolución de
problemas: el saber hacer"(f).
Con el aprendizaje por competencias,
como explica Nico Hirtt, "el papel de la escuela ya no es el de
transmitir saberes concretos (lo que en buena pedagogía implica
evidentemente el ser capaz de aplicarlos), sino solamente el de enseñar a
utilizar cualquier saber, preferentemente en situaciones complejas e
inéditas"(g).
En la práctica, ello implica aparcar todo aprendizaje que vaya en el
sentido de ampliar la cultura, estimular el espíritu crítico, fomentar
la creatividad, el pensamiento libre, la capacidad de análisis de la
realidad y la capacidad de transformar la sociedad.
Resumiendo, las
"competencias básicas" son aquellas habilidades que las empresas han
decidido que necesitan para el futuro del mundo laboral. Y para
imponerlas, y

para que sean menos costosas por el Estado, se recomienda que las
instituciones privadas colaboren en esta tarea. Y esto es lo que
explicaría el porqué, tanto desde la nueva Innovación educativa (Escola Nova 21), como desde las empresas y bancos (Telefónica, Google, La Caixa, Banco Santander, etc.), ya hace tiempo que se está promocionando esta práctica. Y, finalmente, se ha convertido en ley.
La excusa de todo es la adaptación de la educación a las "necesidades del siglo XXI". Andreas Schleicher, director del área educativa de la OCDE y creador del informe PISA, declaraba hace poco en el diario El País (18/06/2021):
"La educación en España prepara a los alumnos para un mundo que ya no
existe". Está claro que la educación tiene que preparar para el mundo
del trabajo, pero no es ésta su misión principal. La educación es un
valor social y debe trabajar para la realización personal y la mejora de
la sociedad. No queremos educar para que los y las jóvenes "se adapten"
en el nuevo mundo del trabajo, sino para que tengan herramientas para
defenderse de la creciente explotación y precariedad. Y, para eso, son
totalmente insuficientes las "competencias básicas" y algunas de las
"nuevas innovaciones".
Asimismo, a pesar de que encontramos muchos
enunciados que nos hablan de las "evidencias" de la mejora del
aprendizaje con el enfoque competencial, no existen estudios serios que
den fe de ello. De hecho, el único estudio sobre la experiencia Escola Nova 21 fue
realizado por el Consell Superior d’Avaluació de Catalunya en noviembre
de 2020, y las consecuencias que se pueden extraer son estas: en
aquellos centros educativos en que, durante tres años, ha sido aplicada
la promoción de las "competencias básicas" y, por lo general, la
retórica sobre la “nueva innovación” no existen resultados educativos
más positivos que en el resto(h).
Pero, además , con la excusa de
la "innovación educativa" se están implementando otras medidas
claramente neoliberales: proyectos "singulares" que desmiembran el
concepto de educación pública igual para todo el mundo y que estimulan
la competencia entre los centros; direcciones empresariales que "eligen"
a dedo al profesorado y lo dejan atemorizado por miedo a perder su
plaza; disminución continuada del gasto público, empresas que entran en
las escuelas… que no hace más que privatizar el sistema y consolidar las
desigualdades sociales del alumnado.
Por otro lado, se está
devaluando y culpabilizando al profesorado. De repente, y en los
momentos de más recortes, aparece la idea (altamente difundida por los
medios de comunicación) de que "la educación no funciona" y que el
problema es que el "profesorado no está preparado por la educación del
siglo XXI". Y, por lo tanto, hay que cambiarlo todo. Todo aquello que se
ha hecho hasta ahora no sirve: ni contenidos, ni memoria, ni profesor/a
que enseñe. Ahora el profesorado ha "de acompañar" el aprendizaje del
alumnado y los niños y jóvenes tienen que escoger "itinerarios
educativos" según sus necesidades y motivaciones, como si las
necesidades y las motivaciones no tuvieran nada que ver con el entorno
cultural y económico del alumnado. Finalmente, "lejos de favorecer la
innovación pedagógica el planteamiento por competencias encierra a los
docentes en una burocracia rutinaria"(k).
Sin embargo, dentro de un
sector de profesorado progresista, este enfoque ha encontrado cierto
consenso, porque se ha asimilado a las pedagogías constructivistas. Pero
esa asimilación supone un error: en el enfoque constructivista las
diferentes prácticas pedagógicas tienen el objetivo de ayudar a
consolidar los saberes, mientras que en el enfoque por "competencias"
los conocimientos quedan reducidos a una herramienta al servicio de la
actividad del alumno, es decir, de la competencia correspondiente. Su
objetivo es más el aprendizaje en el "saber hacer" que en el "aprender",
y con la evaluación por "competencias" se refuerza todavía más la
devaluación del conocimiento, puesto que lo importante es saber lo justo
para poder aplicarlo. Como explican los autores de Escuela o Barbarie,
"el planteamiento por competencias […] es el de un sistema que
profundiza en las desigualdades y que abandona por completo su misión
ilustrada de elevar el nivel cultural e intelectual de la población"(L).
El
desprecio de las clases magistrales, de la utilización de la memoria,
de los libros de texto (convertidos en digitales) y de todo aquello que
se hacía, son también elementos que dificultan la transmisión del
conocimiento. La memoria es absolutamente necesaria para retener los
conocimientos y sin conocimientos no hay cultura, no hay comprensión de
la realidad, no hay capacidad de análisis, no hay posibilidad de tener
espíritu crítico, ni hay tampoco posibilidad de ampliar el propio
conocimiento. "Cuanto más se desprecia la memoria y el aprendizaje de
datos, más se favorece que el alumnado recurra a la memorización
mecánica, puesto que no tienen en mente los datos y referencias que les
permitan articular una comprensión significativa de lo que estudian"(m).
Finalmente,
es evidente que hay que mejorar la educación, pero cualquier innovación
educativa debería tener como objetivo buscar aquellas prácticas
educativas que mejor ayuden a aprender y a preparar personas libres y
cultas, críticas y solidarias, y no trabajadores productivos o
emprendedores competitivos. La escuela no puede ser una mera fábrica de
jóvenes precarios, sumisos e incultos, y esto es precisamente lo que
está intentando la deriva neoliberal en la educación y algunas de las
nuevas prácticas "innovadoras".
Alejar a los alumnos del acceso al
conocimiento implica tener ciudadanos sin capacidad crítica, lo cual los
convierte en ciudadanos dóciles y fáciles de manipular. Y los más
perjudicados son precisamente los que más necesitan esos conocimientos,
los más desfavorecidos socialmente, porque, bajo la retórica del
progreso en la educación, les estafan los contenidos que les permitirían
comprender las causas, políticas y económicas, que los han llevado a su
situación. Debemos denunciar todas estas estrategias y organizar la
lucha por una educación pública, democrática y verdaderamente
emancipadora.Rosa Cañadell
Notas
(a)
Sánchez Caballero, Daniel. “Los nuevos currículos de Secundaria, una
«revolución» que deja elegir a los docentes el contenido de las
asignaturas”. El Diario. 21/10/2021
(b) Navarra, Andreu (2021). Prohibido aprender. Un recorrido por las leyes de educación de la democracia. Ed. Anagrama.
(c) Cañadell, Rosa. (2013). ¿Qué pasa con la educación? Preguntas (y respuestas) más frecuentes. Ed. El Viejo Topo.
(d) Díez Gutiérrez, Enrique Javier. (2018). Neoliberalismo educativo. Ed. Octaedro.
[e] Cañadell, Rosa; Corominas, Albert & Hirtt, Nico. (2020). El menosprecio del conocimiento. Ed. Icaria.
[f]
Hirtt, Nico. “L’approche par compétences : une mystification
pédagogique”. Appel pour une école démocratique (Aped). 01/10/2009.
[g]
Hirtt, Nico. «La educación en la era de las competencias». Revista
electrónica interuniversitaria de formación del profesorado. Vol. 13, nº
2, 2010, pp. 108-114.
[h]
“A pesar del esfuerzo, dedicación, propuestas a dedo, acosos,
explotación laboral, fines de semana de trabajo y otros daños
colaterales, las propuestas de Eduard Vallory y la Fundación La Caixa,
las consecuencias, en cuanto a resultados educativos, son nulos”. Díez,
Xavi. “L’escola Nova 21 certifica el seu fracàs”. Espai de dissidència.
07/02/2021.
[i] Hirtt, Nico. «La educación en la era de las competencias»…
[j]
Fernández Liria, Carlos; García, Olga & Galindo, Enrique. (2017).
Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la
izquierda. Ed. Akal.
[k]
Serra, Eva. “Entrevista a Enrique Galindo: Educación por competencias
vs competencias de la educación”. Catalunya Vanguardista. 28/11/2019.
Por
el artículo leído nos deja un poco perplejos por el horizonte que se
avecina en el conocimiento de nuestros estudiantes,y por consiguiente
nuestra sociedad en los próximos años.
Solo deseo añadir una cosa más,hacía ya unos años que no leía la revista "EL VIEJO TOPO" (2),pero os puedo recomendar leerla por lo interesanteque son sus
contenidos. (No tengo comisión por ello).
Tomàs,clase turista,de paso...
habrá que vigilar la educación que se imparte.
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Para saber más
(1) https://www.elviejotopo.com/autor/rosa-canadell/
(2) https://www.elviejotopo.com/