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| Luis Buñuel con J.C.Carrière su guionista |
Hola a todos y sobre todo a las personas que estamos en la edad de viejos. Ya sé que en esta época nadie quiere ser viejo o que le llamen viejo. Toda esta presentación viene a cuento que tengo un libro en mi mesita de noche,que de vez en cuando leo unas páginas,por su contenido titulado "Mi último suspiro", una autobiografía de Luis Buñuel, escrita con la ayuda de Jean-Claude Carrière, es una demostración, es una respuesta a la semieterna pregunta sobre qué significa estar vivo.
En el último capítulo "El canto del cisne" habla de la vejez y de su vejez,que os deseo poner unos pasajes por interesante en lo que dice y como lo dice. En la pág. 322, "Hasta los setenta y cinco años no he detestado la vejez. Incluso encontraba en ella una cierta satisfacción, una calma nueva y apreciaba como una liberación la desaparición del deseo sexual y de todos los demás deseos. No ambiciono nada, ni una casa a orillas del
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| Fotograma de "Un perro andaluz" (1929) |
mar, ni un "Rolls-Royce", ni, sobre todo, objetos de arte. Me digo, renegando de los gritos de mi juventud: "¡Abajo el amor desenfrenado! ¡Viva la amistad!"
Que maneras,aunque cada uno le pasa y piensa distinto o parecido. "Hasta los setenta y cinco años, cuando veía un hombre muy viejo y muy débil en la calle o en el vestíbulo de un hotel, decía al amigo que se encontraba conmigo: «¿Has visto a Buñuel? ¡Increíble! ¡El año pasado estaba todavía tan fuerte...! ¡Qué ruina!» Leía y releía La vejez, de Simone de Beauvior, libro que me parece admirable. Por el pudor de la edad, no me exhibía en traje de baño en las piscinas, viajaba cada vez menos, pero mi vida sé mantenía activa y equilibrada. Hice mi última película a los setenta y siete años."
Para añadirnos "Después, en los cinco últimos años, ha empezado verdaderamente la vejez. Me han asaltado diversas afecciones, sin gravedad extrema. He empezado a quejarme de las piernas, antaño tan fuertes, luego de los ojos e, incluso, de la cabeza (olvidos frecuentes, falta de coordinación). En 1979, por un problema de vesícula, tuve que pasar tres días en el hospital, alimentado con suero. El hospital me horroriza. El tercer día, arranqué los hilos y los tubos y me fui a casa. En 1980 me operaron de la próstata. En 1981, de nuevo esta vesícula. Mi salud se ve rodeada de
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| Fotograma de "Ese oscuro objeto del deseo" (1977) |
amenazas. Y soy consciente de mi decrepitud."
Donde señala su evidencia," Puedo establecer fácilmente mi diagnóstico. Soy viejo, ésa es mi principal enfermedad. Sólo me siento bien en mi casa, fiel a mi rutina cotidiana. Me levanto, tomo un café, hago media hora de ejercicio, me lavo, tomo otro café mientras como alguna cosa, Son las nueve y media o las diez. Salgo a dar una vuelta a la manzana, y luego me aburro hasta mediodía. Mis ojos son débiles. No puedo leer más que con una lupa y una iluminación especial, lo que me fatiga muy pronto. Mi sordera me impide desde hace tiempo escuchar música. Entonces espero, reflexiono, recuerdo, animado de una loca impaciencia, echando frecuentes miradas al reloj."
Yo no me encuentro aún en esa situación, pero ya me lo barrunto. Son memorias muy interesantes de leer,ya que Buñuel era una persona directa en sus películas,así como en su vida personal.
Hay evocaciones escritas por personajes populares que no tienen "ni chicha ni limoná" que se dice,que no es el caso de este"Mi último suspiro" de Luis Buñuel.
Tomàs,clase turista,de paso...con Buñuel hablando de su vejez.