dijous, 20 de febrer del 2020

GASTRONOMÍA Y LITERATURA : El Pan

Hola amigos y amigas. Hoy versamos del Pan en la Literatura. Nos remontamos al siglo XVI donde  Lope de Vega (1562-1635), en la Jornada I de Los Vargas de Castilla, recuerda también los sábalos, poniendo en boca de uno de los personajes la siguiente despedida:
"Adiós Sevilla, soberbio...
Pan de Gandul de mi vida,
Roscas de Utrera del cielo,
Alcaparrón como el puño,
Aceitunas como el cuerpo,
Sábalos del Alamillo... "
La importancia que la pesca tuvo en la zona del Alamillo durante el siglo XVII queda demostrada en la Crónica de la visita de Felipe IV en 1624, cuando el monarca, acompañado del Conde Duque de  Olivares, estuvo en Sevilla, donde se le hizo un recibimiento extraordinario y el cronista oficial de aquel viaje relata: "...Lunes 4: el Rey fue al río y se embarcó en una falúa y fue a las Cuebas, i de allí en la falúa a ver pescar en el Alamillo". En 1647, en el Diablo Cojuelo de Vélez de Guevara, se reseñan los sábalos: "Allí es el Alamillo, donde se pescan los sábalos, albures y sollos, y más abajo cae el Algaba... ".
PAN GANDUL
Tanto se ha escrito sobre el pan y sus bondades. Se dice que el filósofo Demócrito de Abdera consiguió prolongar su vida tres días oliendo pan.
Con pan y vino, bien se anda el camino,  
dice nuestro refranero, reflejo de la cultura popular. No
anda muy descaminado, considerado durante siglos como base de la alimentación, el pan siempre ha estado presente en nuestras mesas y en la literatura de forma
variada e imaginativa, desde las migas a las torrijas,
inspirando una lista de refranes más larga "que un día sin pan".
Azorín, en su exilio parisino, enumera con añoranza todos los panes españoles de la época:
hogaza, mollete, rosca, libreta, tetera, morena, oblada, bodigo, zatico, cantero, corrusco, pan leudado, o con levadura, o leuda; pan ácimo o cenceño, sin levadura, pan pintado, en fin, pan con adornos o dibujos trazados con la pintadera. Y si hay pan blanquísimo, pan candeal, también hay pan sustancioso, pan moreno, bazo o prieto.
El pan de Gandul y las roscas de Utrera, por tierras sevillanas,como ya indicamos de Lope de Vega.
Y tampoco son olvidadas por Cervantes, que las menciona en El rufián dichoso, o por Góngora:
Entre dos roscas de Utrera  
Que por estos ojos vi,
Unas lonjas de tocino
Como corcho de chapín.
Grimond de la Reynière
Tambien el gastrónomo francés del XIX, Grimond de la Reynière, aplicando los cambios de la Revolución Francesa al campo culinario, supo ver en las formas del pan las del pecho de la panadera:
Encantadora panadera  
cómo me gusta la forma
de los panecillos de leche
que la sencilla naturaleza
ha puesto en tu corsé.


Yo recuerdo de pequeño que la gente besaba el pan o hacia el signo de la cruz en la barra antes de cortar una rebanada de pan.  El pan es un alimento sencillo donde los haya porque los ingredientes no tienen mucha miga que digamos (el guiño aparte): harina, levadura, sal y agua. A pesar de esta sencillez, sin duda, tiene una gran simbología en todas las culturas, y también en la literatura universal.
El descadenante de la novela Los Miserables (de Victor
Hugo) es un robo de pan. Si Jean Valjean no hubiera robado ese pan para alimentar a su familia, no habría existido esa epopeya del siglo XIX.
De nuevo aparece el pan para calmar el hambre en uno de los pasajes del Nuevo Testamento de la Biblia: La multiplicaciones de los panes y los peces que hizo Jesucristo al compadecerse de quienes le acompañaba día tras día en su retiro.
Y no solo quita el hambre, y alimenta el espíritu al recordarlo sino que puede ser un recurso para intentar marcar el camino de regreso a casa, como en la de Pulgarcito... claro que todo le hubiera sido mas fácil si los pajaritos no se hubieran comido las migas, y les hizo terminar en casa de un ogro aficionado a comer niños.
Otros títulos de los títulos reconocidos internacionalmente que hace mención al pan es El pan a secas del marroquí Mohamed Chukri, donde se cuentan las aventuras y desventuras de un joven que se ve obligado a huir de su casa por la violencia de su padre.
Otro de los escenarios literarios en los que aparece el pan es en el querido Lazarillo de Tormes. Estando con el segundo de sus amos, la avaricia del clérigo lleva al pobre Lazarillo a pasar tanta hambre que se desarrolla su picaresca hasta el punto de conseguir la llave del
arcaz donde el cura guardaba todos los panes. El joven le hizo creer que eran animales quienes comían el pan escondido.
Al Lazarillo no le importaba aquel dicho de: pan con pan, comida de tontos. Él necesitaba llenar el buche. Y solo o acompañado. El pan es el complemento que siempre mejora los alimentos a los que acompaña. Y ya sea por el respeto al hambre que pasaron los antepasados, o por profundo amor, el pan siempre se merece un beso.
Os puedo confesar publicamente que me considero "un panarro". Menos con el arroz,las frutas y la pasta,en casi todo lo demás como con pan.Tan mal visto ultimamente por los dietistas.
Tomàs,clase turista,de paso...
llenar la panza y el intelecto.

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