Hola amigos y amigas. Hoy será un día que se hablará calendas y más calendas,en la historia de la Humanidad con la toma de mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. Por lo que deseo tomar nota y hacer incapié. Ya se han escrito ríos de tinta y pantallas de ordenadores hablando de este nuevo inquilino. Y lo que se hablará de él y lo que no se hablará por miedo o censura,que esa es otra en el país de la DEMOCRACIA,con la boca llena.
Yo hago un inciso,para recomendar a todas las bibliotecas, bibliotecarias y agentes de cultura que leen este escrito,y no estén inscritos al "Le Monde diplomatique,en español" que lo hagan. Así como los lectores asiduos a los centros de cultura que pidan la inscripción anual. No vale tanto,y seguro que tienen revistas casi duplicadas o de contenidos parecido que hace muchos que las reciben y muchas personas poco las leen.
Volviendo a mi tema,en el número de este enero de 2017,en la contraportada de "Le Monde..." hay un escrito de su director Serge Halimi,con el título "Marionetas rusas" que vale la pena leerlo.
Dice,así,"
El 9 de febrero de 1950, en lo más álgido de la guerra fría, un senador
republicano todavía oscuro vociferaba: “Tengo en mis manos la lista de
doscientas cinco personas que el secretario de Estado sabe que son
miembros del Partido comunista, y que sin embargo deciden la política
del departamento de Estado”. Joseph McCarthy acababa de entrar en la
historia de los Estados Unidos por la puerta de la infamia. Su lista no
existía, pero la ola de histeria anticomunista y de purgas que siguió
destrozó la existencia de miles de estadounidenses.
En 2017 lo que se cuestionaría es
directamente la lealtad patriótica del próximo presidente de los Estados
 |
| JOSEP RENAU "¿Quien tiene Miedo? |
Unidos. Con su gabinete de militares y de multimillonarios, las razones
para temer su entrada en funciones son abundantes. Sin embargo, el
Partido demócrata y cantidad de medios occidentales parecen obsesionados
por la idea descabellada de que Donald Trump sería la “marioneta del
Kremlin” (1). Y que debería su elección a un pirateo de datos
informáticos orquestado por Rusia. Mucho tiempo ha pasado desde la
paranoia macartista, pero el Washington Post acaba de renovar esa
historia al preocuparse por la existencia de “más de doscientos sitios
que, voluntariamente o no, publican o difunden la propaganda rusa” (24
de noviembre de 2016).
Malos vientos soplan sobre Occidente.
Cada elección o casi es apreciada a través del prisma de Rusia. Ya se
trate de Trump en los Estados Unidos, de Jeremy Corbyn en el Reino Unido
o de candidatos tan diferentes como Jean-Luc Mélenchon y François
Fillon o Marine Le Pen en Francia, basta con cuestionar las sanciones
económicas contra Moscú o las conjeturas antirrusas de la Central
Intelligence Agency (CIA) –una institución que, como nadie ignora, es
infalible e irreprochable– para ser sospechado de servir los designios
del Kremlin. En un clima semejante, apenas se atreve uno a imaginar el
torrente de indignación que habrían suscitado el espionaje por Rusia,
más que por los Estados Unidos, del teléfono de Angela Merkel, o la
entrega por Google a Moscú, más que a la Agencia de Seguridad Nacional
(NSA), de miles de millones de datos privados recolectados en Internet.
Sin medir todo el humor de sus palabras, Barack Obama, a propósito de
Rusia, evocó “un país más pequeño, más débil” que los Estados Unidos:
“Es necesario que comprendan que lo que ellos nos hacen, nosotros
podemos hacérselo a ellos” (2)."
(si hay algún lector desea terminar de leer el artículo)
Tomàs,clase turista,de paso...que tengan un buen día.
----------------------
Para saber más
La suscripción