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| Paco Candel |
A Paco Candel siempre fue un referente mío en los años 70,pues yo con mi padre, leímos muchos libros de él.Y nos gustaba por su manera de narrar las peripecias de unos emigrantes que en los años 50 y 60 llegaron a Cataluña,y muy concretamente a los barrios pobres de Barcelona. Nada que ver con la Barcelona Olímpica,ni cuando a Candel le concedieron el Premi Creu de Sant Jordi el año 1983,por el tocayo del Santo,Jordi Pujol.
El homenaje consiste en un pequeño escrito que Candel explicaba en su libro "Los hombre de la mala uva",editado el año 1968,y hace referencia a un pasaje de la vida de su padre,un 5 de enero,cuando aún era muy pequeñuelo. Leerlo,pues no tiene desperdicio,por ser tan fresco y natural su relato.
"En pueblo de mi padre,y en su tiempo,esto es,cuando él era chico,tal como veníamos diciendo,los Reyes Magos sólo regalaban a los niños racimos de uva,manzanas,nueces,higos secos,castañas,almendras y avellanas.
Cuando ocurrió lo que voy a contar,mi padre sólo tenía una hermana mayor que él y dos hermanos pequeños,dos hermanos que aún no habían entrado muy plenamente en el mundo de la razón y vagaban todavía por el limbo. El resto de los hermanos que fueron luego aún tenían que venir.
Era,pues la víspera de Reyes,y mi abuela,la madre de mi padre,les había dicho:
- Esta noche hay que salir a esperar al Rey Mago.
La pobreza de ellos no daba para que fueran tres los Reyes que les visitaran,sino uno.
Ya de noche salieron los dos hermanillos a la puerta de su casa y luego a punta de la calle. Llevaban un capacito con cebada para la cabalgadura del Rey. La madre les había aleccionado sobre lo que tenían que hacer. Ellos iban dispuestos a ser obedientes para que no se estropeara el milagro.
De la oscuridad de la noche vieron salir al Rey Mago. Montaba un burro e iba muy encogido y tapado. El burro,en cuanto les vio,se dirigió al trote largo,lleno de confianza,hacia ellos,y se puso a comer la cebada del capazo. Ellos dijeron:
- Buenas noches,Rey Melchor...
El Rey movía la cabeza tapada por una manta de viaje. Por la abertura de delante sólo le veían una cosa blanca,como algodón. La barba,contaron luego a todo el mundo. El Rey les llenó el capazo de uvas,higos y castañas. Volvió a mover la cabeza y desapareció en la noche. Ellos volvieron a decir:
- Buenas noches,Rey Melchor...
Y camino de casa,donde les esperaba la madre,mi padre le decía a su hermana:
- ¿Te has fijado Adelaida? El Rey llevaba una manta igual que la del padre,igual. "
Paco,como los toreros,va por tí y que tu Rey Melchor nos traiga muchas esperanzas...
Tomàs,clase turista,de paso...hoy 5 de enero,con Candel.


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