dimarts, 30 d’agost de 2022

ENTREVISTA : Miquel Macià y Pep Martí "El ambiente está sacudido, y la burguesía catalana, agitada"

Hola amigos y amigas. Hoy va una entrevista a los periodistas Miquel Macià (Vic, 1957) y Pep Martí (Barcelona, ​​1964) que han escrito el libro "Els que manen"(1) (Saldonar, 2022). Para "CRÍTIC"(2),realizada por Txema Seglers ,con fotografías de Ivan Giménez. Que por su contenido hemos creído interesante reproducir en nuestra sección de "Revista de Prensa" ,(traducida al castellano). Comienza así,"Son invisibles, permanecen a la sombra, pero se huelen por todas partes: cuando te tomas la Coca-Cola o la cerveza Estrella Damm para refrescarte del calor; cuando te compras unas pizzas Casa Tarradellas en el Bonpreu; incluso mientras te probas una camisa de Mango y miras un nuevo programa de Mediapro. Macià y Martí  iluminan un espacio recóndito de poder, casi inapreciable, de 50 familias que mueven los hilos económicos del país, siguiendo sus orígenes, trayectorias y evolución de unas estirpes que han transitado (y transitan) por el mundo global haciendo malabarismos para conservar su poder, sea durante la Guerra Civil, la dictadura y, también, claro, durante el proceso. Una obra enciclopédica, gruesa como el peso de estas fortunas; pero cada vez más desplazadas por
desconocidos fondos de inversión.
- ¿Por qué leer este libro es una forma de conocer parte de la historia de Cataluña?
- Pep Martí (PM): Porque son familias por las que pasa la

historia del país.
- Miquel Macià (MM): Exacto. A ver, no es la lista de las
estirpes más ricas del país, pero sí la de aquellas que todavía mantienen un legado histórico y político. Algunas de estas familias ganaron mucho dinero y otras cayeron
en desgracia.
- ¿Cómo, por ejemplo, los Cambó, la estirpe que abre el libro?
- MM: Eso mismo. De hecho, el pujolismo ha bebido de Cambó.
- PM: O los Godó, una familia que ocupa un espacio
parecido al de hace 100 años.
- Y si investigabais el peso histórico y político, ¿por qué
no aparecen los Pujol o los Maragall?
-   PM: Ellos no salen directamente, pero Pujol y Maragall están bien presentes en estas páginas, mencionados en bastantes ocasiones. Como el hilo conductor del libro son los grandes linajes burgueses, hemos obviado, voluntariamente, políticos en ejercicio. Si hablamos de la historia de Cataluña, aparecen apellidos que explican muchas cosas, como los Valls-Taberner: una familia de intelectuales del catalanismo de los años veinte y treinta que, después de una guerra, permanecen tan sacudidos que se integran en la nueva situación del régimen y abjuran del catalanismo. En cambio, los hijos ya se instalarán en Madrid y, durante el franquismo, dirigirán al Banco Popular, adoptando una actitud monárquica liberal.
-   ¿Todas estas estirpes evolucionan más o menos igual?
-   MM: Cada una ha buscado ganar dinero por su cuenta, orientando el negocio de la mejor forma que entendía. De hecho, no podemos hablar de comportamientos demasiado colectivos. Muchas de estas familias se han visto desbordadas durante el proceso y no han sabido crear una expresión política organizada, capaz de plantear una alternativa ganadora a la actual. Más bien, yo diría que muchas de ellas han ido a remolque de la evolución social. Los Carceller, de Estrella Damm, que progresan a partir de los negocios ligados al franquismo o a la dictadura de Primo de Rivera, y que ahora, en cambio, invierten en cultura catalana. O los Daurella, con la Coca-Cola.
 -  Se sabe que el textil es uno de los orígenes de estas grandes fortunas; sin embargo, leyendo el libro, te das cuenta de hasta qué punto fue importante el textil en la construcción del país.
-   PM: Sí, claro, porque históricamente ha empapado a la burguesía. Ahora, sin embargo, es un sector en retroceso. 
-   MM: Hay Mango, pero nada tiene que ver con el textil catalán histórico. Isak Andic, el fundador de la marca, empezó vendiendo camisetas por la calle en los años sesenta. Mango no tiene fábricas, no tiene ni un telar: sólo fabrica dónde le ofrecen los mejores resultados. Es un tipo de negocio muy ligado al consumidor final: lo estudian y ofrecen moda, moda y moda, gracias a la capacidad de distribución monstruosa que poseen. 
-    Más allá del objetivo exclusivo de ampliar el negocio, algunas de estas estirpes pretenden también ejercer una influencia política y social; y en este sentido, diferencia entre clase dirigente y clase dominante.
-    PM: Éste es uno de los grandes debates. ¿Hasta qué punto se puede hablar de una u otra? Significa si es necesario entender a la burguesía como unos señores que se dedican sólo a hacer dinero y nada más, o si son
una clase que, más allá del negocio, tienen una visión de país, un compromiso y unos intereses compartidos con otras clases sociales. Pienso, por ejemplo, en Rodés y la creación de un producto como Ara, que, además, tiene un componente ideológico. 
-   MM: O, también, con Joan Font, de Bonpreu. Su negocio nada tiene que ver con la cultura, pero ejerce una militancia y un activismo lingüístico fortísimo.  
-   PM: O los Carulla, otro caso similar. O Sánchez Llibre, que busca un protagonismo mediático, intervencionista y político más allá del negocio.
-     El origen del textil de estas fortunas sale en el libro, pero impresiona, también, el origen negrero y esclavista de otras de estas estirpes.
-   PM: Sí, y en eso, esta burguesía se confunde con otras de todas partes, como las de Inglaterra o Francia.
-     Visto con perspectiva, después de esta panorámica, podemos decir que, si no conocemos a los que mandan, a aquellos que mueven los hilos económicos, ¿no podemos saber del todo qué país somos?  
-   PM: Claro, porque hablamos de cómo se genera el dinero y, también, de una pérdida de poder que habían alcanzado estos nombres. 
 -   MM: Exacto. Hoy, el peso de estas familias frente a los grandes fondos de inversión que operan aquí es reducido. Ahora son los grandes fondos de inversión los que mueven los hilos, y mucho más que estos nombres.
 Es la globalización. Fíjate en Grifols: es en un momento muy fuerte para reducir deuda. En cambio, compáralo con los casi 600 millones de euros que un fondo de inversión chino desconocido ha introducido para nutrir de nuevo a Mediapro. Y, escúchame, lo ha hecho como quien mata a una mosca.
-    ¿Coser y cantar ?
-    MM: Sí. Estas familias tienen un peso relativo en la estructura social del país; ya no estamos en la Guerra Civil ni en el franquismo. En términos operativos, la entrada del capitalismo con las multinacionales los desplaza, y, por otra parte, han perdido los instrumentos políticos: la desintegración de CiU, la ausencia de ningún rol importante de Cataluña en el Estado…
-     Hablen que estas élites buscan el anonimato y a la vez…
- MM: Sí, sí, rehuyen el protagonismo tanto como pueden.
- PM : De hecho, la mayor parte de ellas quieren discreción. Con muchos, hemos podido hablar con ellos; con otros, sólo con intermediarios de su equipo, y con algunos, no hemos podido hablar de ninguna manera. El poder exige cierta invisibilidad, ¿no?
-     Sí, claro, poder e invisibilidad van de la mano. Pero, ¿esta discreción no se contradice con un afán intenso de reconocimiento? Vosotros lo ha mencionado: estas élites quieren ser reconocidas.
- PM : Es cierto, ese afán de reconocimiento de las élites existe por razones diversas. Josep Lluís Núñez, por ejemplo, había hecho mucho dinero, pero no formaba parte del patriciado de toda la vida y se sentía algo excluido, y por eso, quiso triunfar con el Barça, que es uno de esos espacios de emoción intensa, como una hoguera de las vanidades. En el Círculo de Economía también hay un deseo vanidoso de salir, aunque es más austero que el Barça, claro.
-    ¿Y el Palau de la Música? 
- PM:  Es uno de los fracasos históricos de la burguesía catalana, una humillación.
MM:  Que les saquearan el Palau sin darse cuenta, delante de las narices, siendo como eran todos del Patronato, les hirió muchísimo. Perdieron el dinero y al mismo tiempo hicieron el ridículo. 
-       ¿También supuso una cierta pérdida de autoridad ante la sociedad ?
PM: Absolutamente. Quien se da cuenta de ello es Leopold Rodés, que hizo autocrítica.  
-   MM: La voluntad de presencia en la sociedad por parte de estas élites desaparece. Los hijos, más débiles que sus padres, no buscan una vida pública. En los años cuarenta y cincuenta, una estirpe debía lucirse en Barcelona; pero la sociedad ha cambiado y, ahora, con los medios que tienen estas élites, pueden irse 15 días a Nueva York y divertirse sin que nadie lo sepa. Antes, la diversión se conseguía dentro de Barcelona, y con un buen sitio de veraneo en la Costa Brava. Ahora, sin embargo, la felicidad es el mundo entero. Entonces, ¿por qué complicarte la vida con los catalanes, después del proceso? Durante los conflictos en la plaza de Urquinaona, el upper Diagonal se moría de miedo.
PM:  Es verdad, fue una reacción algo histérica frente a aquellos incidentes; señal de cierta falta de sentido de la realidad, de no saber interpretarla. 
-    ¿Viven alejados del día a día?    
-   MM: Sí. De hecho, sorprende su desconocimiento de la realidad política. Cuando nos entrevistamos con algunos de ellos, nos preguntaban a nosotros. 
PM : A ver, creer, como lo hicieron, que con Manuel Valls [ex primer ministro francés, candidato de Ciudadanos a las elecciones municipales de 2019 en Barcelona] todo el mundo aquí quedaría de rodillas, me parece muy provinciano. 
-        Es curioso. No tienen sentido de la realidad pero, al mismo tiempo, la historia del país los atraviesa. ¿Cómo se han situado en las distintas coyunturas políticas? 
MM:  Ha habido una especie de carrera para estar muy cerca de la monarquía, por catalanes que sean.
PM:  Sí, sí, pierden el oremus con el gran poder que, para ellos, no es la Generalitat sino el Palacio de La Zarzuela, en Madrid.
MM: Como si la proximidad con la Casa Real otorgara un pedigrí. El propio Tous, en la finca de Cadaqués, algunas temporadas, alojan a las hermanas de la reina. Un ministro español ya no tiene encanto; sin embargo, la monarquía va más allá de unas elecciones.
-    ¿Creeís que el error más grave de esta burguesía ha sido no saber leer el momento de crisis de la clase media? ¿Por qué no supieron hacerlo? 
-    MM: Pues porque La Vanguardia no les avisó; nunca les había hablado de la CUP. No saben leerlo, porque no les importa y no creen. La fuerza del proceso procede de las clases medias, de los trabajadores de la sanidad, de la enseñanza, de la masa de autónomos y de las pequeñas empresas de fuera del área metropolitana, etc., y ésta es una galaxia que es a años luz de ellos. Ni la ven, ni la conocen, ni creen que les afecte para nada… Sólo unos pocos: los Alzina, de Guissona; los Font, de Bonpreu, y pocos más.
-   En el libro incidió en cómo el proceso desorienta muchas de estas estirpes.  
-  PM:  Sí, ahora existe un intento de volver a una normalidad perdida.  
-  MM: Pero esto es imposible.  
-    ¿Por qué?  
-  MM: Cuando estaba CiU, en Madrid se podía pactar con el PP o con el PSOE. En cambio, ahora, ERC y Junts no pueden pactar con ninguno de los dos. Además, el PP, por poco fuerte que sea su grupo parlamentario, sabe que ERC y Junts pusieron la unidad de España a raíz del precipicio. El 3 de octubre, Rajoy estaba desarmado. ¿Qué quiero decir? Que el poder español en Madrid sabe quiénes son los culpables, pese a todas las carencias; están convencidos de que ERC y Junts llevan dentro la semilla del pecado.
-    En una entrevista, Miquel, dices que Madrid destruye la posibilidad de que la burguesía tenga un nuevo partido de ámbito territorial catalán. Y afirmas que, si hubiera funcionado una tercera vía, estábamos en la antesala de un nuevo partido político. ¿Estás seguro? ¿No le interesa a Madrid un partido moderado, del estilo del Partido Nacionalista Vasco?              
 -  MM: En cualquier caso, le pueden interesar partidos regionalistas, como el PSOE andaluz o el PP gallego haciendo regionalismos andaluz y gallego. Pero si les hubiera interesado esto, habrían empujado la tercera vía. Pero esa vía ha sido tan derrotada como la primera con el artículo 155.
-    Y La Caixa, ¿uno de esos poderes con músculo en Madrid? 
 -   PM: Isidre Fainé siempre ha dicho que Cataluña debe saber negociar y que no se puede pedir al otro lo que no te puede dar, refiriéndose al derecho a decidir. Por este libro, nos reunimos con él. Primero, nos dio 25 minutos, y finalmente estuvimos dos horas. Nos dijo que rechazaba la forma en que se habían hecho las cosas. Sin embargo, en algunos sectores planea la reflexión de Vicens Vives que los catalanes no sabemos gobernar, que tenemos problemas con el minotauro… Y esta idea permanece en el imaginario colectivo. Tiene cierta base. 
-    MM: De hecho, esta mala relación del catalán con el poder es uno de los elementos que hacen que los hechos de 2017 fracasen. 
-    ¿El catalán tiene mala conciencia cuando ha tenido que utilizar el poder?
-   MM: Sí, sí, la mala conciencia de ejercer el poder. De decir: "Venga, venga, adelante".
-  PM: En 2017 no se hizo un análisis político de lo que ocurría, ni para ir adelante ni para ir atrás. No se fue hacia delante, asumiendo todas sus consecuencias, ni tampoco se apostó por la tercera vía y hacer política. El miedo a
hacer uso del poder.

-   ¿Cómo si planeara un límite mental, un pánico escénico?
-  PM: Todo esto ha sido más un movimiento de digna resistencia que una voluntad de construir un estado de verdad. Lo que, de hecho, no existía, eran estructuras de estado.
-  MM: No, no; pero, ¿qué dices? Las estructuras de estado estaban todas, que hablas como si viviéramos en medio de la selva: había un gobierno, un parlamento, una policía, una guardia urbana, protección civil, escuelas, hospitales, etc. Lo que faltó fue la decisión de tomar las riendas.
- PM: La voluntad de utilizar estas estructuras, que es la política.
- MM: Faltaron ambos aspectos, tanto el insurreccional como el de la negociación, como dice Pep.
-     ¿De ahí la frustración?
- PM: Se perdió mucho tiempo. Imperdonable. Quedó claro que no sabíamos qué hacer.
- MM: Y cuando Puigdemont declaró la DUI, todos simularon que se lo creían. 
 -    ¿Y ahora cómo debemos relacionarnos con el minotauro?
- PM: No se desea utilizar palabras pragmáticas. Lo peor es declarar una ofensiva contra un adversario muy potente y fracasar. No puedes decir que "lo volverás a hacer" y, además, cuando hiciste otra cosa. Yo defiendo la política.
- MM: Cuando una nación intenta alcanzar la independencia y no lo hace, cae en una etapa de represión y castigo terribles, porque el Estado ha escarmentado. El proceso no fue ninguna broma para el Estado. Estoy de acuerdo con Pep que, si se quiere hacer pujolismo, se intente hacer, pero bien hecho, y valorar hasta dónde se llega. Ahora bien, el Estado tiene memoria.
-    Por último: burguesía y Pujol. 
-    PM: Hubo sexo sin amor, por así decirlo, una relación instrumental. Pujol entiende a la burguesía y le da garantías en política económica. Pero Pujol tampoco era un exponente de la alta burguesía, y las estirpes lo veían, tal vez, con algún matiz de incomodidad.  
-   Y ahora, en plena turbulencia global, ¿qué se cuece en estas esferas? 
 -   MM : Exprimir el mercado inmobiliario. 
 -   PM : El ambiente está sacudido, y la burguesía también está agitada.
 Txema Seglers

Estas entrevistas son de contenidos interesantes,y más a los que nos gusta saber nuestro pasado (y actualidad más rabiosa),que muchos pasajes no se explican ni en la Universidad.

Tomàs,clase turista,de paso... 
lo que nos falta por aprender.
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