"Vuelvo a calle Melancolía,esquina Tirso de Molina,cinco años más viejo. Y quiero pensar que esta reincidencia o vuelta a los orígenes,más que la repetición de un libro,de una vida,de una idea,es la contiuación de algo que quedó inconcluso,momentáneamente en suspenso,pendiente." (1) Como veís es una canción importante en la vida de Joaquín y que va incluida en el segundo albúm de su carrera,llevando el título de "Malas compañias",editado en 1980.
"Calle Melancolía". La gran clásica de Joaquín, dijo Diego A.Manrique,para añadir,"Una encuesta realizada por la revista Efe Eme,entre periodistas y músicos,determinaba que era su tema favorito de todo
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| "Malas compañias" (1980) |
Este segundo álbum consta de
- «Calle Melancolía» (Joaquín Sabina) - 4:33
- «Qué demasiao» (J. R. Ripoll/Joaquín Sabina) - 3:36
- «Carguen, apunten, fuego» (Joaquín Sabina/P. Ramos) - 3:50
- «Gulliver» (Joaquín Sabina) - 3:54
- «Círculos viciosos» (Chicho Sánchez Ferlosio) - 4:10
- «Pongamos que hablo de Madrid» (Joaquín Sabina/Antonio Sánchez) - 4:11
- «Manual para héroes o canallas» (Joaquín Sabina/Hilario Camacho/José Antonio Romero) - 3:17
- «Bruja» (Joaquín Sabina) - 4:33
- «Mi amigo Satán» (Joaquín Sabina) - 4:24
- «Pasándolo bien» (Joaquín Sabina) - 2.42
Sin más preámbulos ahí va la canción de hoy
Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía
Paco Gallego Roldan,un admirador suyo dice,
"Conocí al Maestro Sabina en el año 93 restaurando la fachada de su
vivienda en Madrid, desde entonces soy a dicto a sus canciones, ya que
siempre que lo necesito por alguna razon tiene un tema para ese momento
gracias MAESTRO".
Creo que por hoy ya es bastante,sino nos amanecerá.
Tomàs,clase turista,de paso con...siempre Sabina.
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(1)Texto pag.13.del libro "Sabina en carne viva"de Joaquín Sabina y Javier Manéndez Flores. Año 2006.


