dissabte, 27 de juny de 2015

AGRICULTURA:"Ricla: el pueblo de secano colectivizado en el franquismo que exporta cerezas en avión"

Hola amigos y amigas. En mi  curiosidad he encontrado un tema muy original. Buscando ,buscando... he encontrado este titular,"Ricla: el pueblo de secano colectivizado en el franquismo que exporta cerezas en avión". Me direis que tiene de particular el tema. Ricla es una población muy cercana a La Almunia de Doña Godina,donde tiempo atrás os conté mi paso por allí como interno en un colegio de Salesianos. Además hay que añadir que allí nació mi tío Benito López Casas,casado con una hermana de mi madre,la tía Victoria. Del matrimonio nacieron tambien allí mis primos José Luis López Orejón -ya fallecido hace 4 años- y mi otro primo Pablo López Orejón,que vive en Mollerussa,como yo.
Descrito un trozo de mi árbol genealógico,vamos al tema de las cerezas.Texto de Eduardo Bayona,leído en eldiario.es de fecha 26-6-2015. Los titulares,
* El Ayuntamiento alquila la tierra por una cuota anual a los vecinos, desde que estos le cedieron la propiedad del monte comunal en los años 60
* Este pueblo zaragozano produce más de 4 millones de kilos en una campaña de dos meses y medio que da empleo a 1.500 personas
* Envían en avión, vía Dubai, decenas de toneladas de cereza de gran calibre como producto de lujo para China, Emiratos, Arabia, Malasia o Singapur
El texto,
“En Ricla todo el mundo tiene tierra”, explica el agricultor e ingeniero agrónomo Javier Traín. Eso ocurre desde que, en los años 60, al alcalde Francisco Canela se le ocurrió que el Ayuntamiento se convirtiera en el dueño del monte comunal, de más de 4.000 hectáreas, y alquilara las tierras a los mismos vecinos que, en bloque, habían cedido la propiedad. Entonces era un agreste secano, situado a caballo entre la estepa y la Ibérica, que dos décadas más tarde los agricultores comenzaron a regar con pozos. Luego empezaría la plantación de
frutales de hueso, entre los que comenzó a ganar presencia el cerezo, la extensión de los sistemas de riego localizado y la especialización en cerezas de gran calibre.
“Se hizo para evitar que pasara como en Andalucía, donde hay enormes extensiones de terreno agrupadas en latifundios desaprovechados”, señala Traín, que explica que “pagamos un canon anual de entre 40 y 50 euros por hectárea” al Ayuntamiento, en un sistema en el que solo participan los vecinos. “Hay quien ha ido ampliando”, anota, mediante un sistema en el que el Consistorio registra los traspasos. El arriendo se mantiene de por vida y pasa de padres a hijos.
Ricla, situado en el valle del Jalón, tiene una nutrida colonia rumana que aumenta durante la temporada de la cereza, de principios de mayo a mediados de julio, en la que, en los últimos años y como consecuencia de la crisis, ha crecido la presencia de mano de obra española. En esas fechas es también frecuente la
Cerezas de Ricla
presencia de representantes de empresas extranjeras de alimentación que compran el género a diario en los almacenes del pueblo, que dedica buena parte de las naves de su polígono industrial al tratamiento de la fruta y su conservación en cámaras frigoríficas. “En Ricla hay cuatro o cinco rusos toda la campaña”, apunta Traín.
(Si deseaís terminar de leer todo el artículo)
Como podemos comprobar unas actuaciones o maneras de enfocar los temas, hacen que unas colectividades triunfen y ayuden al prójimo, cuando otras no salen de las medianías o se embarcan en temas peliagudos de solucionar.
Me ha gustado  mentarlo en memoria de mi tío Benito.
Tomàs,clase turista,de paso...por Ricla. 
 

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